Aliaa Magda el-Mahdy es una joven egipcia de 20 años que creó un blog en septiembre de 2011, Diario de una rebelde, y en
el cual se la puede ver posando totalmente desnuda, con la excepción de un pr de medias..
En su facebook explicó su intención es lanzar "un grito contra una sociedad de violencia,
racismo, sexismo, acoso sexual e hipocresía". "Se sigue considerando a la mujer como un objeto sexual en
nuestra sociedad", denuncia Aliaa. Allí también pidió que los
hombres usaran velo en "solidaridad con las mujeres".
Aliaa es estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Americana de
El Cairo y es también la novia de Kareem Amer, un célebre bloguero
egipcio acusado de "daño al Islam" y que pasó tres años en la cárcel en
tiempos de Hosni Mubarak. Fue liberado a fines de 2010. Ambos jóvenes
tomaron parte en las revueltas que pusieron fin al régimen.
Hace poco, decidió exilarse en estyocolmo, Suecia, a causa de las nuemerosas amenazas de ataque, inlcuso mortal, que recibió a causa de su campaña.
La vida cotidiana hace treinta mil años, en la época de la historia humana en que nos habíamos convertido en cazadores altamente eficientes (y depredadores, entonces) de una gran variedad de especies animales. Fue la época inmediatamente anterior al comienzo de la gran transformación que nos convirtió en agricultores y pastores de animales y nos ha dejado un importante legado de representaciones pictóricas en paredes rocosas.
Este es un Documental en 3D rodado
en la cueva francesa de Chauvet, considerada como uno de los mayores
tesoros de la humanidad: es una galería de arte natural con más de 400
pinturas rupestres de 32 mil años de antigüedad. Werner Herzog logró
acceso exclusivo para filmar dentro de la cueva de Chauvet en el sur de
Francia, donde pudo filmar la más importante coleccción de creaciones pictóricas de esa época.
El 2 de febrero es el Día de Yemanjá. y se lo celebra con ofrendas en pequeños barcos en las playas del atlántico sudamericano, desde Montevideo y Buenos Aires hasta el norte de Brazil.
Aquí le canta Maria Betanhia, la genial música bahiana.
Presentando su libro La palabra de los muertos, el 2 de mayo de 2011
(nota de Irina Hauser, en página 12 y el video con la conferencia de Zaffaroni)
“Me siento francamente abrumado”, suspiró el juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, mientras hacía un paneo por las casi mil personas que lo habían ido a escuchar. “Empiezo a sentir miedo de lo que escribí”, bromeó. Con la misma acidez y un gran sentido del humor, se tomó media hora para explicar que La palabra de los muertos, el producto de casi tres décadas de estudio y reflexiones, no obedece sólo a razones académicas, sino a un “objetivo político-social”: el de desafiar a la “criminología mediática”, aquella que pinta un mundo amenazado exclusivamente por el delito común y el terrorismo; aquella que se construye desde los medios de comunicación, al servicio del poder y de un modelo de “Estado gendarme” o “policial” de raíces estadounidenses, que infla el miedo, alimenta la paranoia, estigmatiza e instala la creencia de que la única salida está en respuestas vengativas como encerrar, castigar, reprimir y ajusticiar.
La fuerza de ese paradigma, dice Zaffaroni, ha vuelto invisibles a los muertos en las mayores masacres, que –sin embargo– son ejecutadas por el propio Estado y que abarcan no sólo casos como el genocidio armenio, el holocausto, las matanzas en Ruanda, Somalia o Irak –entre otras decenas–, sino lo que llama “masacres por goteo”, más lentas pero no menos destructivas, donde entran desde las torturas, los muertos en las cárceles, hasta las víctimas del uso irresponsable de armas y las ejecuciones sin proceso. Son homicidios de seres indefensos, pero no entran en las estadísticas, según advierte. Por eso propone una “criminología cautelar”, capaz de prevenir la multiplicación de las masacres, “preservar la vida humana” y propiciar una “sociedad inclusiva” corriendo el foco de “la exaltación del poder punitivo”.
A juzgar por el poeta Juan Gelman, La palabra de los muertos. Conferencias de criminología cautelar (Ed. Ediar), más que un libro es “una hazaña”, según describió en el prólogo. “¿Es posible cambiar la criminología, el derecho y el sistema penales y los modelos de policiales para prevenir, impedir o moderar la violencia del poder y, en consecuencia, reducir la punición a lo estrictamente necesario sin recurrir a la fábrica de cadáveres?”, se pregunta Gelman, y anuncia que “el autor piensa que sí, que hay que hacerlo”, e invita a leer la obra. Zaffaroni la escribió “en lenguaje coloquial”, para que la pueda leer quien quiera, explicó ante la multitud que lo fue a escuchar en la Feria del Libro. “Este deseo de que trascienda obedece a que vivimos una época en que hay una tremenda construcción mediática de la realidad”, alertó. “Una construcción peligrosa, paranoica. Es como si los curanderos se hubiesen apoderado de la opinión pública a través de los medios masivos de comunicación y la ciencia médica se hubiese quedado en la Facultad de Medicina encerrada, o los políticos construyesen hospitales, o no, o hiciesen campaña de vacunación según lo que dicen los curanderos”, ironizó.
Zaffaroni fue ovacionado ante cada definición, y festejado con risas sonoras ante cada comentario mordaz. “El título del libro no es una propaganda de una empresa de pompas fúnebres”, sonrió. “La única verdad es la realidad y la única verdad de la criminología son los muertos. Sucede que la criminología se ocupó de todos los delitos y del poder punitivo pero se olvidó de las masacres. Olvidó que los estados cometieron más de 100 millones de homicidios calificados por lo menos por alevosía. Mataron a dos personas de cada cien. ¿Qué índice de homicidios hay en Argentina? Menos de 6 por cada 100 mil habitantes”, contrastó. “En los países donde se cometieron genocidios, esos muertos quedan fuera de las estadísticas criminales. ¿Y quién los mató? El Estado, el poder punitivo, el mismo que tenía que haber preservado la vida. Fueron la policía, la Gestapo, la KGB, y cuando no los mató la policía los mató el Ejército, pero no en guerra, en función policial.” El libro dice que estos muertos son “los desaparecidos de la criminología y su consorte, el derecho penal”.
En el amplio escenario de la Sala Jorge Luis Borges, entre luces brillantes y coloridas, el juez supremo estuvo acompañado por el ex ministro de seguridad bonaerense León Arslanian, el abogado y militante de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) Pedro Paradiso Sottile y el periodista Víctor Hugo Morales. El moderador fue el catedrático guatemalteco Landelino Franco, a quien llenó de elogios.
Paradiso contó que al leer el libro se ubicó rápidamente a sí mismo “en el lugar de los muertos”, “en el lugar de la marginación”. “La medicina decía que éramos enfermos, peligrosos, se preguntaba si teníamos el cerebro más pequeño. Y tampoco estamos hablando sólo de la inquisición, sino del año pasado, cuando se discutía la ley de matrimonio igualitario.” Paradiso citó cifras elocuentes: “hay ochenta países que criminalizan la homosexualidad con prisión y siete con pena de muerte”.
“El poder es ser dueño de la verdad”, citó Víctor Hugo a Maquiavelo. “No hay poder más grande y más peligroso que el que tiene el poder de la construcción de esa verdad”, dijo. Haciéndose eco de las afirmaciones de Zaffaroni –a quien llamó “el Maradona de la Justicia”–, sostuvo que esa construcción llega al punto de lograr que se legisle en función de ella. Refrescó un informe de la BBC que dice que “en Argentina hay poca violencia y mucha preocupación”. E ilustró con una anécdota del pueblo de Laprida, donde mucha gente anda en bicicleta, la deja en la calle y sin cadena, duerme con la puerta de su casa sin llave y sin embargo, cuando les preguntan cuál es su principal problema, dicen “la inseguridad”.
Arslanian, a quien Zaffaroni recordó conocer “desde que teníamos nuestros modestos juzgaditos de sentencia en un corredor que parecía un supermercado”, hizo una exposición más teórica y se ocupó de resaltar nociones clave del texto: “la criminología mediática tiene una finalidad política para defender modelos económicos determinados, contrarios a la distribución”, e “instala demandas de ley y orden”. “El poder punitivo se apropia del problema de la víctima y se convierte en una traba para resolver el conflicto”, y así es como “los Estados cometieron más homicidios que todos los homicidas del planeta”.
“El peligrosímetro manda a matar toda sombra que se mueva, los grandes medios de comunicación son grandes miedos”, dice el escritor Eduardo Galeano en la contratapa. Zaffaroni, antes de empezar a hablar, le regaló un sentido agradecimiento, igual que a Gelman. Miró a la multitud y nombró a todos sus colaboradores, a Estela Carlotto, al procurador Esteban Righi, ministros (estaba Amado Boudou), a la defensora General Stella Maris Martínez, a legisladores (estaban Diana Conti y Fernando Navarro entre otros), a Lita Boitano y hasta a su custodio de treinta años, César López. Entre el público estaban hasta los mozos de la Corte.
Zaffaroni precisó que “la criminología mediática” que “incita a la venganza demagógica”, “a liberar al poder punitivo de los controles” y “que busca ponernos en el camino de las masacres” es un producto nacido en Estados Unidos, pero a esta altura es un fenómeno mundial, que se reproduce tanto en América latina como en Europa. “Es el modelo de Reagan-Bush –explica– que propone un Estado gendarme, que es excluyente y tiene por función mantener a los excluidos a raya”, y que sucedió al de Franklin Roosevelt, que “era incorporativo y pretendió establecer el Estado social”. “Hoy la publicidad del enorme aparato penal de EE.UU. recorre el mundo; hace que uno de cada cien norteamericanos esté preso. Hay más de dos millones de presos. Tres millones controlados por el sistema penal y tres millones trabajando para ese sistema, lo que implica que además es una variable de empleo y desempleo”, insiste. Y concluye que la discusión de fondo es entre esos dos modelos. “El del Estado social de derecho puede fallar. Pero el Estado gendarme invariablemente termina mal. El excluido un día empieza a resistirse, entonces el gendarme lo mata, o el excluido vence al gendarme y se arma un caos”, vaticina. La decisión, advierte, es entre profundizar los “modelos democráticos”, de “estado de bienestar” y de “una sociedad inclusiva”, o poner en jaque el estado de derecho.
Vengo de hace tiempo, de los fines de los años 30 del siglo pasado, de un tiempo en que Papá Noel todavía no había llegado en su trineo. En nuestras colonias italianas, alemanas y polacas, exploradoras de la región de Concórdia (Santa Catarina), conocida por ser la sede de la Sadia y de la Seara con sus excelentes productos de carne, sólo se conocía al Niño Jesús. Eran tiempos de fe ingenua y profunda que informaba todos los detalles de la vida. Para nosotros los niños, la Navidad era la culminación del año, preparada y anhelada. Por fín venía el niño Jesús con su mulita (musseta en veneto) a traernos regalos.
La región tenía pinares hasta donde se perdía la vista y era fácil encontrar un hermoso pino. Lo adornábamos con los materiales rudimentarios de aquella región todavía en construcción. Utilizábamos papel de colores, de celofán y pinturas que nosotros mismos hacíamos en la escuela. La madre hacía pan de miel con distintas figuras, humanas y de bichitos, que colgábamos de las ramas del pino. En la punta siempre había una estrella grande recubierta de papel amarillo. Debajo, alrededor del pino, montábamos el pesebre, hecho con figuritas de papel recortadas de una revista a la que mi padre, maestro de escuela, estaba suscrito. Ahí estaba el Buen José, María, toda recogida, los Reyes Magos, los pastores, las ovejitas, el buey y la mula, algunos perros, y los ángeles cantores, que colgábamos en las ramas más bajas. Y naturalmente, en el centro, el Niño Jesús, que, al verlo casi desnudo, lo imaginábamos titiritando de frío y nos llenábamos de compasión.
Vivíamos el tiempo glorioso del mito. El mito traduce mejor la verdad que la pura y simple descripción histórica. ¿Cómo hablar de un Dios que se hace niño, del misterio del ser humano, de su salvación, del bien y del mal, sino contando historias y proyectando mitos que revelan el sentido profundo del acontecimiento? Los relatos del nacimiento de Jesús que están en los evangelios, contienen elementos históricos, pero para enfatizar su significado religioso, vienen revestidos de lenguaje mitológico y simbólico. Para nosotros niños, todo eso eran verdades que asumíamos con entusiamo.
Antes de introducirse el decimotercer salario, los profesores recibían una paga extra por Navidad. Mi padre gastaba todo ese dinero para comprar regalos a sus 11 hijos. Eran regalos que venían de lejos y todos instructivos: una baraja con los nombres de los músicos importantes, de pintores célebres, cuyos nombres nos costaba trabajo pronunciar, y nos reíamos de las barbas que tenían, de su nariz o de cualquier otro detalle. Un regalo que tuvo mucho éxito: una caja con materiales para construir una casa o un castillo. Los mayores empezábamos a participar de la modernidad: recibíamos un jeep o un automóvil que se movían dándoles cuerda, o una rueda que al girar lanzaba chispas, y otras cosas por el estilo.
Para que no hubiese peleas, cada regalo tenía escrito debajo el nombre del hijo o de la hija. Y después comenzaban las negociaciones y los cambalaches. La prueba infalible de que el Niño Jesús había pasado por casa era la desaparición de los manojos de hierba fresca. Corríamos a comprobarlo. Y así era, la musseta se lo había comido todo.
Hoy vivimos los tiempos de la razón y de la desmitificación. Pero esto vale solo para los adultos. Los niños, ahora con Papa Noel y ya no con el Niño Jesús, viven el mundo encantado de los sueños. El viejito bonachón trae regalos y da buenos consejos. Como tengo barba blanca, no hay niño o niña que pase por mi lado y no me llame Papá Noel. Yo les digo que no soy Papá Noel sino su hermano, que vengo a observar si los niños hacen todo como se debe y después se lo cuento todo a Papá Noel para que les traiga un buen regalo. Así y todo, muchos dudan. Se acercan, me tocan la barba y dicen: No, usted es Papá Noel mismo. Soy una persona como cualquier otra, pero el mito me hace ser Papá Noel de verdad.
Si nosotros adultos, hijos de la modernidad crítica y de la desmitificación, ya no conseguimos encantarnos, permitamos, por lo menos, que nuestros hijos e hijas se encanten y gocen del reino mágico de la fantasía. Su existencia estará llena de sentido y de alegría. ¿Qué más queremos para Navidad sino esos dones preciosos que Jesús quiso también traer a este mundo?
Leonardo Boff es autor de El Sol de la Esperanza: Navidad, historias, poesías y símbolos, Editorial Mar de Idéias, Río de Janeiro 2007.
La conferencia sobre cambio climático en Doha y el futuro de nuestro planeta
Amy Goodman
En el verano boreal de 20012, Groenlandia se derritió a mucha mayor mayor velocidad que la habitual y en solo cuatro días (del 8 al 12 de
julio) la capa superficial de hielo desapareció en un 97%.
Publicado en Democracy Now el 30 de noviembre de 2012
Este año, la conferencia anual de las Naciones Unidas sobre cambio
climático se realiza en Doha, la capital de Qatar, emirato rico en
petróleo ubicado en la Península Arábiga. En la conferencia, que comenzó
esta semana y es conocida popularmente como “COP 18”, un ejército de
burócratas, empresarios y ambientalistas se reúnen con el supuesto
propósito de acordar medidas para reducir las emisiones mundiales de
gases de efecto invernadero. El objetivo es llegar al nivel que, según
los científicos, es necesario para limitar el aumento de la temperatura
del planeta a un máximo de dos grados Celsius y evitar así una
catástrofe climática a nivel mundial. Si se tienen en cuenta las
conferencias anteriores, los intereses particulares de los países que
son los principales contaminadores del planeta, donde Estados Unidos
ocupa el primer lugar, impedirá el consenso mundial.
“Queremos que nuestros hijos vivan en un país que no esté...
amenazado por el poder destructivo del calentamiento global”, proclamó
el Presidente Barack Obama en su discurso de victoria el 6 de noviembre
de este año, apenas una semana después de que la tormenta Sandy
devastara la Ciudad de Nueva York y gran parte de Nueva Jersey, dejando
un saldo de 100 muertos. Se trata de una aspiración noble. El problema
es que es preciso tomar medidas de inmediato para prevenir la catástrofe
que el Presidente Obama quiere evitar. Estados Unidos, que continúa
siendo el principal contaminador de la historia mundial, constituye uno
de los mayores obstáculos al logro de un programa mundial racional para
detener el calentamiento global.
Los últimos datos científicos sugieren que la meta de limitar el
aumento de la temperatura mundial a 2 grados Celsius podría estar fuera
de nuestro alcance, y es posible que ahora estemos resignados a un
aumento de temperatura de 4 a 6 grados. “La única forma de evitar las
peores predicciones será efectuar transformaciones radicales en el modo
en que funciona actualmente la economía mundial, es decir, mediante la
rápida adopción de fuentes de energía renovables, la disminución
drástica en el uso de combustibles fósiles o la aplicación a gran escala
de la captura y almacenamiento de carbono, la eliminación de las
emisiones provenientes de la industria y detener la deforestación”.
Estas no son las palabras de un ambientalista loco, sino de asesores
empresariales de la consultora PricewaterhouseCoopers, más conocida como
PwC, en su informe “Índice de economías de bajo carbono” publicado en
noviembre de 2012.
Los asesores de PwC concuerdan en muchos aspectos con un grupo de ambientalistas que envió una carta abierta a la COP
18. Bill McKibben, fundador de 350.org, el activista nigeriano Nnimmo
Bassey y Pablo Solón, quien antiguamente representaba a Bolivia en las
negociaciones sobre cambio climático, afirman en la carta enviada a los
negociadores de la COP 18: “Si queremos tener
un 50% de probabilidades de mantener la temperatura del planeta por
debajo de los dos grados, es preciso que las dos terceras partes de las
reservas de carbón y petróleo permanezcan en el suelo. … No se trata de
‘matemática ambientalista’ ni de una interpretación radical, declararon,
sino de datos tomados del informe publicado el mes pasado por la
Agencia Internacional de la Energía. Significa que a menos que se tomen
medidas drásticas a nivel mundial para cambiar nuestro curso actual, el
final de la historia sobre el clima ya está escrito. No queda lugar a
dudas. A menos que se tomen medidas considerables, estos combustibles
fósiles se quemarán, la temperatura de la tierra aumentará y se generará
una reacción en cadena de desastres naturales vinculados con el cambio
climático”.
La Organización Meteorológica Mundial (organismo de Naciones Unidas)
publicó sus conclusiones preliminares para 2012, entre las que se
destacan la ocurrencia de eventos climáticos extremos como sequías,
inundaciones y nieve o frío extremos, además de actividades de huracanes
por encima del promedio en la costa del Océano Atlántico por tercer año
consecutivo. En la apertura de la COP 18
habló el Dr. R.K. Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental
sobre Cambio Climático, integrado por más de 1.800 científicos de todo
el mundo, que compartió el Premio Nobel de la Paz en 2007 con Al Gore.
En términos puramente científicos, el Dr. Pachauri mencionó las
catástrofes que podrían ocurrir a menos que se tomen medidas al
respecto. Entre otras cosas, mencionó: “Se prevé que para 2020, entre 75
y 250 millones de personas [en África] estarán expuestas a mayor
escasez de agua debido al cambio climático. …Si la temperatura promedio
del planeta excede los 3,5 grados Celsius, las proyecciones sugieren que
de un 40 a un 70% de especies podrían extinguirse en todo el mundo”.
El Presidente Obama defiende a viva voz la eliminación de subsidios a
las empresas de gas y petróleo: “Un siglo de subsidios a las empresas
petroleras es suficiente. Es hora de que los contribuyentes dejen de
mantener a una industria que nunca ha sido tan lucrativa como ahora.
Tenemos que duplicar las industrias de energía renovable que nunca han
sido tan prometedoras como ahora. Eso es lo que debemos hacer”. Sin
embargo, como señalan Oil Change International, Greenpeace y otros
grupos, está “apoyando subsidios astronómicos a las exportaciones de
combustibles fósiles mediante el Banco de Exportaciones e Importaciones
de Estados Unidos”. En lo que va de 2012 se destinaron al menos 10.200
millones de dólares en concepto de financiamiento público para el
desarrollo de proyectos de combustibles fósiles, lo que hacer parecer
muy pequeña a la cifra de 2.300 millones de financiamiento que el
Departamento de Estado afirma que entregó a los países en desarrollo
para que tomen medidas para combatir el cambio climático.
Fuera de las salas y pasillos climatizados de la conferencia de la ONU
sobre cambio climático en Doha, en el emirato de Qatar, que
paradójicamente es el país con más emisiones de dióxido de carbono per
cápita en el mundo, habrá manifestaciones. El recientemente creado
Movimiento de Jóvenes Árabes por el Clima, que reúne a cientos de
activistas de base de toda la región, entre ellos muchos que
participaron en la Primavera árabe, están marchando para exigirle a sus
países que lideren la reducción de emisiones.
Los jóvenes que hicieron posible la Primavera árabe derrocaron
dictadores, pero ¿podrán derribar a las empresas petroleras? En vista de
la creciente expansión de un movimiento mundial decidido a lograrlo,
prepárense para un verano caliente, en más de un sentido.